En unos de mis días de agitadísimo trabajo a principio de los 90, salí de mi local comercial dispuesta a tomar un poco de aire fresco,empecé a caminar por la vereda plegada de negocios del centro comercial de Morón.
Me pare frente a una vidriera de artículos del hogar cuando de repente me quede asombrada viéndome en la pantalla de un televisor "color" ¡oh! no podía creer que esa era yo; tal es así que me movía y hacia morisquetas, como si en ese momento estuviera sola en el mundo, para terminar de convencerme de que realmente el milagro se había producido, lo que había soñado toda mi vida estaba sucediendo, y digo había porque ese sueño de juventud de ser actriz y pasar de la pantalla chica a la grande, ese sueño que por entonces no se concretó, a los 90 trabajando de sol a sol, sosteniendo a mi familia y dedicando todo el tiempo a la educción de mis hijos, ese sueño ya era parte de mi pasado,un capitulo de mi vida que había quedado sin hacer.
Exaltadisíma fui a buscar a mis hijas,que por entonces tenían entre 9 y 14 años aproximadamente .Les dije que las llevaría a ver algo increíble. Contentas ellas caminaban entre la gente pensando quien sabe que sorpresa les depararía.
Al llegar a la casa de artículos del hogar, nos paramos y las mire feliz como si estuviéramos frente a los personajes famosos del mismísimo Disney World. Pero ellas, mis lindas hijas, se vieron en el televisor y estomáticamente me miraron haciendo me sentir el ser mas ridículo del planeta.
"Mami" me dijeron, no seas tan tonta, no nos hagas pasar vergüenza ¡eso te asombra? ya lo habíamos visto.........
¡Lo habían visto! y ni siquiera lo comentaron, ¡que pasó, serían hijas mías y no tenían capacidad de asombro? o era yo que vengo de una generación de pacatos que no se dan cuenta de que el mundo gira demasiado rápido y la tecnología avanza sin pedir permiso.
Ellas crecieron y siguen sin asombrarse de nada y yo de todo. Hasta me asombro que alguien de quien sabe donde este compartiendo conmigo este recuerdo que me hace tan feliz.
Dolores