Despertó por la mañana llorando, el sol que se filtraba por la ventana de su cuarto, le daba en la cara. Era pleno mes de diciembre, se oía el cantar de los pájaros.
Abrió los ojos dejando la mirada fija sin tener noción del tiempo puestos en una pequeña mancha de humedad que había en el techo.
Clarisa, la hija de su amiga entrañable de toda la vida había estado sentada en el restaurante donde ellos siempre iban a comer para festejar cada aniversario.
Ella, estaba con un vestido rojo de gasa, sus rubios cabellos caían sobre sus hombros y el con su traje de lino marrón, el que le regalé para su cumpleaños, parecían estar muy enamorados, se notaba en el brillo de sus ojos, desde una mesa a escasos dos metros los veía sin que ellos notaran mi presencia casi diría que me sentía invisible.
La vela encendida iluminaba las bocas, la de ella carnosa, con un brillo acaramelado, seductora y provocadora. Yo sentía que una extraña sensación invadía todo mi cuerpo, era bronca, celos, muchos sentimientos encontrados, moría de ganas por saber que se decían.
El largo mantel azul de la mesa redonda, no me dejaba ver que hacía la hija de mi amiga con su pié, su zapato rojo de tacos muy alto estaba junto a su silla, solo se notaba el movimiento que ya había dado rienda suelta a mi imaginación.
Vino a mi memoria el día de nuestro primer aniversario, llegar a un año de relación no fue fácil, la diferencia de edad y mis celos hacían que muchas veces hubiera desencuentros.
Al principio la diferencia de años no era ningún obstáculo, lo conocí en la biblioteca de la universidad, entre mirada y mirada, me invitó a tomar un café que yo acepte gustosa, recuerdo que me saque la alianza de casada y se lo oculte por varios meses.
Tomaban champaña con esas copas largas de borde dorado, las mismas que posiblemente hayamos usado nosotros alguna vez, él le volcaba gotitas del frió champaña por entre sus pechos, Clarisa lo miraba fijamente y recorría sus labios con la lengua, mientras una lágrima rodaba por mi mejilla, ella lo seducía cada vez mas y mas logrando que el se volviera loco de placer, pensaba hasta donde llegarían, era mas de lo que yo podía soportar.
Ese primer aniversario nos juramos amor eterno,y elegimos juntos este mismo lugar para que cada año renováramos nuestra promesa.
Yo ya me había separado de mi esposo, nada me importaba mas que estar a su lado, la primera vez que dormimos juntos fue en un viaje a Mar Del Plata, fue la noche más feliz de mi vida, me emborrache de amor, una borrachera que aun me dura.
Esta mezcla se sentimientos me desangran el corazón, siento que se me viene la vida encima, no quiero perderlo.
Buenas noches Franco, buenas noches Clarisa, les dije al acercarme, es hora de que hablemos, quedaron atónitos ante mi presencia, el se puso de pie invitándome a tomar asiento, escogió otra silla y se sentó entre medio de las dos.
Ella ya no me importaba, atrás quedaba esa hermosa amistad con su madre de tantos años ,a el lo mire fijo a sus ojos color miel, esos ojos que tanto me enamoraban, fue una mirada larga, tan profunda que termino en un desesperado abrazo.
Salimos juntos caminando bajo el cielo de una hermosa noche estrellada.
Había llegado la hora ,el fin se acercaba yo creo que en mi inconciente sabia que este momento algún día llegaría. Le pedí de ir a un hotel…lo tenia decidido, esta iba a ser la ultima vez.
Entramos por un largo pasillo cubierto de plantas verdes, subimos unas escaleras de roja alfombra , abrió la puerta, me dio paso ,entre en silencio, observe cada detalle, deseaba que esas imágenes me quedaran grabadas para siempre ,era el fin de la mas bella historia de mi vida.
No debía hacerle ningún reproche, quería que me guardara como el mejor de los recuerdos. Me senté en la cama deslice mi mano por las sabanas de raso color negro, tenia la mente en blanco, no quería pensar en nada, recorrí con la mirada todo el cuarto en penumbras, se olía un hermoso aroma a vainilla y una música muy romántica se escuchaba muy suave.
Lo busque con la mirada, estaba parado junto a la puerta. Me acerque a el, comencé a besarlo por el cuello ,le quite su saco, desabotone su camisa, me descalce, me quite el vestido y sentí su piel junto a la mía. Seguí besándolo , no deje ni un centímetro de humedecerlo con mi lengua, fui dejándome caer de rodillas lentamente, sentí como sus manos acariciaban mis cabellos, hicimos el amor casi hasta morir….
Amanecimos juntos, el a mi izquierda, yo contemplaba su cuerpo desnudo desde un espejo que había en el techo, mientras lo miraba fijamente pasaron por mi mente los mas hermosas imágenes de lo vivido a su lado.
Lo desperté dulcemente , acaricie su rostro, pase mi mano por todo su cuerpo, tome la copa que había en la mesa de luz, volqué las ultimas gotas que quedaban en su cara, así lo desperté y ese fue el ultimo cariño que le hice. Nos levantamos sin decir palabra , cada uno tomo la ducha por separado; nos vestimos, salimos de la habitación que quedo como testigo de nuestra despedida.
El sol seguía dándole en su cara; ese hermoso recuerdo quedo gravado en su mente, pensó que esa historia podría ser el argumento de su próxima novela.
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2 comentarios:
Tenés el temperamento, la garra y el entusiasmo necesario para hacer fructificar todos tus sueños mas deceados,no dejes que la vida se los lleve a otra parte.
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